Es Obvio

-          Fines:

Aumentar la confianza en el grupo y darnos cuenta de cómo vemos a otras personas. Es un buen juego para romper el hielo.

-          Descripción:

Si el grupo es muy grande, habrá que dividirlo en grupos de 4 o 5 personas que formarán pequeños círculos. En estos subgrupos se elige a una persona a la que, tras observarla concienzudamente, todos dedicarán una frase cuyo comienzo es: “es obvio que tú...”. Debe ser algo realmente obvio, que se pueda ver desde lejos.
Cuando todos hayan dicho la frase, le dedican otra que comienza por “veo que tú...”. Aquí se le puede decir algo que puede habernos pasado desapercibido pero que vemos al aproximarnos más.

Cuando todo el círculo haya completado la frase, iniciamos una nueva ronda con: “imagino que tu...”. En esta última fase se admite cualquier pensamiento que nos pueda despertar la otra persona.
Luego se le pregunta si es cierto lo que hemos dicho y se discute la experiencia. Se hace lo mismo con las demás personas del grupo. Volvemos otra vez a formar el grupo general y efectuamos una ronda con la frase “he descubierto...”.

-          Variante:

Para mostrar lo superficial del conocimiento: el coordinador introduce que puesto que el grupo viene compartiendo experiencias hace un tiempo, van a entrar en acción a partir de eso que cada uno supone saber de los demás. Se arman subgrupos de 6 personas, un grupo sale al medio y un compañero dirá lo externo que sepa de su compañero de la derecha y así irán diciendo todos, algo de sus compañeros. Una vez terminada la presentación de este grupo, saldrá otro y hará lo mismo, hasta terminar, así todos los grupos. En la resonancia se trabaja de cómo se presentaron y de lo poco que dijeron a pesar de llevar tanto tiempo juntos. Los integrantes del grupo analizarán qué les pasó a ellos mismos. El coordinador pide también qué les dice a ellos lo que observaron y cómo se sintieron al presentarse.