En el periodo de formación de un grupo de alumnos es interesante dedicar un tiempo para que los miembros del grupo se conozcan e interactúen entre ellos. La forma en la que los alumnos conecten entre ellos durante los primeros días se convertirá en un elemento determinante para el desarrollo del proceso de aprendizaje. Hay que recordar que el alumno no sólo va a aprender de lo que le muestre el profesor, sino que sobre todo va a aprender a través de comentarios y experiencias que otros compañeros compartirán. Y para que estas contribuciones puedan producirse es necesario que cada alumno se sienta a gusto, integrado y muestre su predisposición a participar libremente.Hay un concepto que me encanta y me parece tremendamente potente; es el concepto de sinergias.


 El diccionario de la Real Academia define el termino como “acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales”. ¿No es fantástico? Un proceso formativo cimentado en un grupo bien cohesionado y en el que sus miembros pueden participar libremente es terreno abonado para que se produzcan estas sinergias. Es decir, cada una de las aportaciones realizadas tendrá un efecto multiplicador.


 Muchas veces cuando se trabaja con grupos de adolescentes y jóvenes ocurre que tiene más peso, más influencia, más repercusión, el comentario realizado por el grupo de iguales que el realizado por el maestro. Por tanto es conveniente que los maestros desempeñemos el papel que nos corresponde: el de moderadores, el de conductores, el de provocadores, el de incitadores, el de observadores,... a nosotros nos corresponde el poderoso papel de conjugar los elementos de la ecuación para que el resultado de sumar uno más uno sea superior a dos, para que se produzcan las sinergias.


Como decía para la buena salud de un grupo es muy importante empezar con buen pie y conseguir un buen nivel de integración y de cohesión entre todos. Un aspecto a trabajar, por tanto, en estos primeros días es, junto con el tema de las expectativas (del que ya he hablado en otros artículos), conseguir que los miembros del grupo se conozcan, que desaparezcan temores y vergüenzas y se sientan cómodos dentro de la clase. Una herramienta imprescindible para alcanzar estos objetivos son las dinámicas de grupo, que sobre todo al inicio es muy conveniente utilizar.


Es fácil encontrar un buen montón de dinámicas en la red, aunque hay que dedicar tiempo para seleccionar qué actividad va a ser la adecuada atendiendo a los objetivos propuestos, la duración de la acción formativa y las características del grupo de alumnos. La dinámica de grupos es una herramienta muy recomendable y poderosa, pero que mal aplicada puede tener el efecto contrario al pretendido. Es por ello que en función del nivel de maduración de cada grupo podremos utilizar un tipo de actividades u otro, más o menos participativas, que aborden aspectos más personales o más generales, etc.


Una página web a la que recurro bastante en busca de ideas es la de gerza.com, donde sin necesidad de darnos de alta podemos acceder a cientos de dinámicas organizadas por categorías en función de su finalidad.Como muestra un botón, dejo el enlace a una de las dinámicas que utilizo y que encontré en la web de Gerza y que adapté para utilizarla con mis grupos. Esta dinámica en concreto la podemos utilizar con grupos que lleven funcionando juntos durante un tiempo. La actividad, tal y como yo la planteo, nos puede ayudar a testar el clima interno del grupo de manera rápida, ayudándonos a identificar posibles conflictos que permanezcan ocultos. Además “el circo” siempre es una buena escusa para hacer un ejercicio de perspectiva y comprobar como la percepción que yo tengo de mi mismo no suele coincidir con la forma en la que me ven los demás.


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